¿Cómo elegir una Residencia?

 

Introducción

Además del deterioro físico, propio de edades avanzadas, el desinterés general, la sensación de marginación, el pesimismo, la falta de comunicación con otros residentes, el trato insuficiente con sus familiares y amigos, la tristeza, la soledad y la depresión constituyen estados anímicos muy duros para muchos residentes.


Contenido

Desde 1997 y a lo largo de tantos años, hemos tenido la oportunidad de conocer decenas de residencias privadas en un 90%. Por esta razón sólo hablaremos de lo que hemos conocido y conocemos. No es nuestro propósito sugerir o desaconsejar Centros residenciales, sólo exponer algunos criterios que pueden ser útiles a la hora de tener que elegir o sugerir algún Centro para nuestros padres, familiares o amigos.

 

Obviaremos por falta de espacio, los aspectos económicos o legales para lo que recomendamos consultar toda la información al respecto y el asesoramiento de un profesional si fuera necesario. Nos centraremos en aquellos aspectos menos abordados a nivel general, sin excluir relatos extractados de la propia realidad de todos estos años. Experiencias que quizá puedan sorprendernos, algunas de ellas admirables, gratas, ilustrativas; otras para reflexionar o para no olvidar.


Algo para recordar

Hasta finales de los 90 trabajamos en varias residencias. Una de ellas destacaba frente a las demás. El trato a las personas, el respeto, la calidez, la profesionalidad de todos y cada uno de quienes allí ejercían su actividad, era admirable. Enfermeras, auxiliares, recepcionista, encargado de mantenimiento y directores de "puertas abiertas” formaban un equipo eficiente y muy cercano a las personas, lo que generaba un ambiente agradable que brindaba a los residentes la sensación de estar cuidados y queridos.


Podíamos encontrarnos con la Directora principal trabajando en su despacho, hablando con residentes en cualquier lugar, interesándose por cada persona.

Estuvimos con ellos trabajando unos años. Las "Tardes de piano” en aquella residencia se desarrollaba como "Cenas amenizadas con piano” y con una frecuencia de 2 veces en semana. La comida era excelente y los residentes disfrutaban mucho de esas Veladas. La filosofía de la Dirección era muy simple: "Preferimos ganar 4 a 7, pero a estas personas les damos 10”


Y para olvidar

Un día nos informaron que un Grupo con varios Centros en Madrid había comprado la residencia. Los resultados de su peculiar filosofía se percibieron apenas entraron: ¿Cenas amenizadas con piano? Lo consideraban un gasto inútil. Sus condiciones para seguir ofreciendo la actividad eran inaceptables para nosotros; no les importó la opinión ni el deseo de los residentes que sólo pudieron derramar lágrimas el día que se retiró el piano.

Despidieron a varios trabajadores sin justificación alguna, rebajaron sueldos, reemplazaron las bombillas de 60w por otras de 40 y 20. La comida se redujo en calidad y cantidad. Y eran tiempos de expansión, innovación, muy lejanos a la crisis.


Fachada

No se deje seducir por el lujo, decoraciones fastuosas, entradas imponentes, el renombre del grupo residencial ni su "dilatada experiencia”. La realidad es bien distinta. Puede ocurrir que dentro de un mismo grupo residencial, haya Centros que funcionen muy bien, otros de manera decente y otros en que las directoras parecen gestionar el Centro igual que una carnicería.


Dirección asistencial

Hemos conocido excelentes directores/as y supervisoras de residencias. Personas con sensibilidad, sabiduría, vocación y experiencia, directores que salen de sus despachos, que conocen los nombres de cada residente, que se han ganado el respeto y la confianza de los mismos y sus familiares. Siguen entre nosotros aportando sus conocimientos, con fuerza e ilusión. Una buena Dirección del Centro es VITAL a la hora de elegir una residencia.


A veces, lo mejor no sabe bien...

Una amplia experiencia en Dirección de Residencias, no siempre se corresponde con una buena gestión y una experiencia limitada o un Director/a joven tampoco es sinónimo de una falta de cualificación para el cargo.

Hace varios años, antes de comenzar una entrevista con la Directora y propietaria de una residencia, fuimos testigos de un hecho increíble.

Una auxiliar entra en su despacho y con gran ilusión, entrega a la directora una enorme lata de boquerones que había conseguido para la próxima cena que harían con motivo de un evento especial.

La directora que por un momento pareció palidecer, pregunta a la auxiliar ¿Sabes que estos boquerones son los más caros del mercado? "Me dijeron que son los mejores” respondió la auxiliar, con gran entusiasmo. ¿Cuántas latas has comprado? Ante la respuesta de su auxiliar, la reacción de la directora fue sorprendente. ¿Cómo se te ocurre comprar esa cantidad de latas con los boquerones más caros?

Mientras perdía el control de sí misma increpó a la auxiliar con términos que preferimos no reproducir. La diferencia no llegaba a 100€ en total que para una residencia que en aquel momento cobraba unos 2500€ por habitación, el problema no era de vida o muerte.

Después que saliera la auxiliar, la directora, visiblemente alterada nos dispara una mirada fulminante y con atronadora voz pregunta ¿y ustedes que quieren? Como pudimos apreciar, no fue el mejor día para hablar con ella...


Detalles que son ejemplos

Conocemos Directores con verdadera vocación y excelente capacidad de gestión. Gente que han levantado residencias de forma magistral y que nos honra haber podido conocer.

Personas que dirigen muchos Centros con una capacidad de gestión digna de destacar, con cercanía hacia los residentes, con deseos de innovar y mejorar. Destacamos como ejemplo a la Directora de un Centro que en menos de 1 año, logró transformar una extensa zona inservible en un lugar para que los residentes disfruten en verano, rodeados de plantas, flores y una casilla de estilo rural para guardar herramientas.

En una residencia situada fuera de España, el director diseñó una pequeña piscina, iluminada con distintos colores a la que llenó de peces con las formas más diversas, para que las personas pudiesen sentarse y charlar junto a ella por las noches. Y como excepción, hablamos de una residencia pública.


Cualificación nula

Es bueno que antes de visitar una residencia por primera vez, tengamos información fehaciente sobre el Director/a. Si esto no fuera posible, sería conveniente obtener datos e informarnos sobre la trayectoria de quien dirige la residencia. En nuestra opinión, la ausencia de información en este sentido es una razón suficiente para descartar un Centro. Hay directores/as sin vocación alguna, con escasa formación ni experiencia que dirigen residencias por el mero hecho de ser amigo o familiar de algún directivo del grupo residencial.


Enfermeras y Auxiliares

Hemos observado excelentes profesionales para hacer un trabajo difícil, laborioso y poco valorado; personas, auxiliares y enfermeras que además del conocimiento de sus funciones, ejercen su actividad con un cariño y un trato al residente que está más allá de cualquier palabra de reconocimiento.

Pero la filosofía de algunas residencias no valora el trabajo de estas personas. Varios son los objetivos: ganar lo más posible, pagar y contratar lo menos posible, aunque esto signifique falta de personal suficiente. Cocina económica aunque esto represente más de una indigestión… Iluminación escasa, aunque esto pueda perjudicar o empeorar la vista de los residentes que les guste la lectura. Es bueno visitar también la residencia durante la tarde/ noche. La luz también incide en el estado de ánimo y hay Centros que no dan importancia a este detalle. La falta de personal hace imposible el buen funcionamiento de una residencia. Una auxiliar no debería hacer el trabajo para el que se necesitaría al menos 4 personas.

En una ocasión, la directora de la residencia de un renombrado grupo nos preguntó si en una Iglesia tenían voluntarios...

Con independencia de la encomiable labor y total dedicación que el voluntario ofrece, pensamos que este no es el camino más adecuado para contar con un personal cualificado para atender las necesidades de personas que pagan alrededor de 3000€ al mes por habitación en una residencia "5 estrellas”. No es ético.

Es dejar sin empleo a gente que ha estudiado una profesión, que ha realizado cursos de especialización, que se ha esforzado por desarrollar su vocación. Como vemos, ni la crisis es una justificación creíble dentro de esta "filosofía empresarial” Hace varios años, sin crisis y en plena expansión ¿cuál era la causa? Simple respuesta: el afán insaciable de ganar dinero a costa de las personas mayores.


Caídas y Accidentes

Es importante asegurarnos que en la residencia no hayan elementos que puedan obstaculizar el camino, que hayan barandillas, buena iluminación y todo lo necesario para evitar caídas. Un consejo: no espere a caerse para empezar a utilizar un bastón. A partir de una determinada edad, es conveniente llevar un bastón aunque no lo necesite ni lo apoye en todo momento. Pero como nada es infalible, a veces nos encontramos con incidentes que no deberían suceder.

Mientras compartíamos una "charla de café” con una gran amiga en una residencia "5 estrellas”, fuimos testigos de un episodio increíble. El encargado de animación abre de forma brutal, la puerta situada al lado de la cafetería y una señora que muy tranquilamente pasaba en ese momento, terminó tendida en el suelo por el golpe. Después de lo sucedido se acercó la directora para interesarse por la señora hasta que pudieron levantarle.

 

En nuestra opinión, no se debería abrir hacia afuera una puerta del interior de una residencia en un lugar de paso habitual para las personas mayores. Se debería informar del hecho al familiar del residente caído por el golpe. Si quien trabaja para una residencia y con independencia de su responsabilidad, es capaz de provocar la caída de una señora por abrir una puerta de forma brutal, nos preguntamos si su directora está verdaderamente cualificada para elegir a su personal. Si no se toman medidas y un hecho similar produjera consecuencias graves ¿de quién sería la responsabilidad?


Consideraciones generales

Pensamos que para elegir una residencia, la mejor garantía es la recomendación de un amigo o familiar que viva en un Centro asistencial y siempre considerando que las personas con enfermedad de Alzheimer o demencia, pueden tener una percepción distinta de la realidad. Una segunda opción es consultar con una persona de confianza que tenga algún familiar o amigo en una residencia. Los informes de inspecciones de comunidades o ayuntamientos pueden ser útiles, pero a veces no reflejan la realidad. Hay residencias que saben muy bien, como lidiar con inspectores, que mostrar y que evitar enseñar.


Si Usted debe ingresar a algún familiar con Alzheimer, Parkinson o demencia, pensamos que lo mejor es que contacte con asociaciones afines y atender sus recomendaciones. Algunas residencias aceptan alojar a personas con estas enfermedades sin tener ni el personal ni la infraestructura necesaria para su debido cuidado.


Conozca al Médico

… y luego hágase 2 preguntas:

¿Le inspira esta persona profesionalidad, experiencia, confianza…?

¿Le gustaría que esta persona fuera su odontólogo?

Además de solicitar su trayectoria profesional al Director/a, intente pedir referencias a familiares de residentes sobre el trato que brinda a las personas mayores y el grado de satisfacción sobre su actividad profesional.

Estamos ante una de las profesiones que más admiramos. Curar enfermedades, aliviar el dolor, mejorar nuestra calidad de vida... La nobleza de estos objetivos, han dado a la medicina y a la investigación, el máximo reconocimiento a lo largo de la historia de la humanidad.

Las personas que eligen estudiar medicina no lo hacen por pensar que sus posibilidades laborales serán mejores; lo hacen por vocación y los estudios realizados en todo el mundo coinciden que los médicos conforman uno de los grupos profesionales más valorados.

Dicho esto, sabemos que no todos los médicos son grandes profesionales, que también se cometen errores médicos, que estas personas están obligadas a seguir determinados protocolos y que en muchos casos tienen que decidir romperlos para salvar una vida, aún a riesgo de perder su puesto de trabajo.

Estos profesionales de la medicina siguen su Código Deontológico. Decía Pablo Serrano: "Ciencia y Humanismo han de ser un abrazo y no un muro que separa razón y sentimiento”

Para "curarnos en salud” y recordar que siempre puede existir "la excepción que confirma la regla” veamos 2 casos concretos producidos en dos Centros de un grupo residencial.

Una gran amiga nuestra y su madre de 87 años llega desde Alicante a Madrid. Durante el viaje que duró 8 horas tuvieron que hacer varias paradas y descansos por el estado de salud de su madre, del que la Ex Directora de la residencia en la que iba a ingresar, tenía perfecto conocimiento y por ello ya habían realizado los trámites correspondientes.

Llegaron al Centro residencial por la noche. La directora ya no estaba. El médico que la recibió simplemente se limitó a decirle "Aquí no puede quedarse” ya que esta residencia sólo admite a residentes válidos y seguidamente pidió su alojamiento en otro Centro del mismo grupo. Este médico ni siquiera aceptó el pedido de nuestra amiga para que su madre se quedara esa noche y trasladarla al día siguiente al otro Centro residencial. Además del trato frío y distante de este médico, no sólo no admitió lo acordado con la Directora, además, sin importarle el estado de agotamiento de esta persona de 87 años y después de un viaje de 8 horas en condiciones muy difíciles, no le permitió pasar la noche en la residencia, lo que hubiera sido lo correcto. La acción, el trato y la imagen dada en este Centro, fue impresentable.

El segundo caso al que hacemos mención ocurrió en otra residencia, una de las más fastuosas de Madrid. Es cierto que a edades avanzadas, las personas tienden a quejarse más, querer ir al médico cuando la enfermera evalúa que no es necesario, a preocuparse demasiado por cosas que no lo justifican.

El buen médico sabe perfectamente cuando una persona necesita ir a Urgencias y si tiene dudas al respecto, optará igualmente por trasladar a una persona de avanzada edad al hospital.

Un residente allegado a una amiga nuestra, sin enfermedad alguna, sin hacer visitas innecesarias al médico y con perfecta lucidez, hace unos años pidió encarecidamente al médico de este Centro residencial, que lo llevasen a Urgencias. Dijo sentirse muy mal. Después de una exploración básica, al no encontrar ninguna anomalía, el médico le indicó que se quedara en la residencia. A pesar de la insistencia del residente, quien pedía encarecidamente al médico que llamaran a una ambulancia, el médico le indicó que si al día siguiente seguía mal, volvería a hacerle una revisión.

Esto ya no fue necesario, porque precisamente, al día siguiente lo encontraron muerto en su habitación.

 

Psicología

Es fundamental que la Residencia cuente con un psicólogo/a especializado en geriatría. No hablamos de ayudar a personas de cualquier edad con problemas habituales; nos referimos, claro está, de profesionales que pueden ayudar enormemente a las personas mayores en sus últimos años de vida, a motivarles, a sobrellevar mejor su dolor, su soledad, sus problemas y la cercanía de la muerte.

 

Pensamos que las grandes residencias deberían contar con un equipo de estos profesionales que tanto pueden apoyar a las personas mayores, su estado anímico y su autoestima. Potenciar y mejorar la relación con sus familiares, amigos y otros residentes, facilitará su integración en el Centro. El Psicólogo realizará una evaluación del residente y procederá a elaborar las terapias individuales y/o grupales más adecuadas para cada persona.

 

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